No se puede establecer normas ni dar recetas para el cuidado de un enfermo de cáncer porque la enfermedad puede manifestarse en los órganos más diversos y su proceso difiere de una a otro persona. Es muy imprevisible. Corremos el riesgo de sólo atender a los síntomas y no abarcar la totalidad. Nos enfrentamos a una enfermedad cuyos orígenes son inciertos y no sabemos cómo tratarla correctamente.
Muchas personas llegan a preguntarse si el cáncer es contagioso y siente miedo de cuidar al enfermo, se alejan lo más posible de él. Si son familiares directos, siente que a ellos también les va a llegar el momento de padecerla y se sumen en un miedo tan profundo que tratan de evitar al enfermo a tal punto de aislarlo de su entorno, dejándolo sólo y desprotegido. Por eso es en este momento súmamente importante aclarar dudas y no envargárse en mentiras. Conocer los pro y los contras del cuidado es muy importante, estar informado acerca de las situaciones que puede llegar a padecer y cómo asistirlo es fundamental para él , no tenerle lástima ni victimizarlo, respetar sus tiempos y sus estados de ánimo, mantener armonía en su entorno y sobre todo ayudarlo a pasar este transe con terapias complementarias que le harán ver otras formas de vivir una vida con cáncer.
De esperanza se trata...
Decir esperanza no es decir optimismo. La esperanza no es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que está dotado de sentido más allá de los resultados que se obtengan y esta esperanza incide en el cuerpo humano de manera constructiva. La persona que no puede albergar esperanzas deambula por el mundo manifestando su desesperación a través de su cuerpo. Nada se expresa tanto cómo en las profundas arrugas, en las fuerzas exhaustas del cuerpo, como la desesperanza. Estas palabras las deben tener en cuenta quien va a estar al lado de un enfermo de cáncer ya sea un familiar o un terapeúta , si es que desean ayudar porque ¿Cómo alguien podrá hacer algo por ellos sino tiene esperanzas?.
0 comentarios :
Publicar un comentario